Fue a través de mis síntomas, de mi dolor, de mi desregulación que empecé este camino de autoexploración y conexión con mi cuerpo.
Si miro para atrás, los síntomas estuvieron ya desde muy temprana edad, mis primeros ataques de pánico los recuerdo a los 13 años, y lo que hoy entiendo como un cuadro de disociación también alrededor de esa edad. La ansiedad, el insomnio, los dolores menstruales y digestivos muy fuertes me acompañan desde la preadolescencia.
Pero a los 28 años, en el 2016, luego de haber terminado en la guardia dos veces en una semana, por un dolor terrible en la pelvis, finalmente me diagnosticaron Endometriosis.
Algo que sigue siendo mi pasión: profundizar en la historia de otras personas. Entender los puntos claves de esas historias, dónde se produjeron cambios, giros, cuáles fueron esos momentos que luego, tendrán un significado especial y desarrollarán partes y patrones específicos de los personajes, sus relaciones, sus decisiones.
Cuando me diagnosticaron, yo venía de 4 años de una investigación exhaustiva, había dejado el consumo de drogas hacía dos años, empezado Ashtanga Yoga rigurosamente y me obsesioné con controlar y entender mis dolores: qué comer, qué practicar, dónde vivir, todo estaba orientado a dejar de sentir dolor. Pero la verdad es que no lo estaba logrando demasiado.
Me operaron del útero y los ovarios. Removieron 3 quistes y tejido endometrial extenso, y en la consulta postoperatoria, el cirujano me dijo que tenía que tomar pastillas anticonceptivas para controlar que no volviera a pasar.
En ese momento, una voz interna me dijo claramente que no tenía que seguir esa recomendación. Y sentí un llamado muy profundo a investigar y vincularme con mi cuerpo y mis síntomas de otro modo. Ya no buscando que no estén, sino abordándolos con curiosidad y aprendiendo a escucharlos. Una amiga muy querida me dio el libro Manual de Ginecología Natural, de Pabla Pérez San Martín, y leerlo cambió todo.
Lloré lo que no había llorado en toda la vida. Fue como si mi cuerpo me permitiera el acceso a memorias muy escondidas y a dolores guardados en lugares de mi cuerpo que ni sabía que existían. Empecé a ir a círculos de mujeres y durante 2 años, no paré de llorar y de acceder a capas de dolor.
Mientras más lloraba y más sentía, más liviana y más yo me iba sintiendo, más conectada con mi creatividad y con mi fuerza de vida.
Guiar círculos de mujeres y acompañarlas a re-conectar con su sexualidad como fuente de poder, fue muy natural para mí. Todo lo que iba sintiendo y aprendiendo necesitaba compartirlo con otras mujeres. No podía guardármelo. Esa pulsión de compartir prácticas y conocimientos me acompaña desde ese momento.
En el 2018 quedé embarazada de Lobo y volví a vivir a Argentina durante unos años, para que él naciera ahí. Tuve un parto hermoso y poderoso, parí en mi casa y experimenté la fuerza de mi cuerpo en nuevos niveles.
Conocí el trabajo de Gabor Maté y el concepto de Trauma. Y otra vez fue desbloquear información. Conocer cómo el trauma vive en el cuerpo y moldea nuestros patrones, nuestros vínculos, nuestros pensamientos me voló la cabeza. Ccomprendí que nada de lo que había desarrollado mi cuerpo, ni siquiera esos dolores terribles y las voces castigadoras, eran un error, sino que fue la estrategia de mi sistema nervioso para poder sobrevivir y protegerme del dolor.
Fueron años de ir hacia lo profundo de mí, trabajando con estas terapias y asistida con medicinas poderosas: Ayahuasca, Psilocibina y Obsidiana.
Y entendí por qué, a pesar de haber hecho terapia hablada y psicoanálisis desde los 11 años, había patrones que no había podido desarmar. Y por qué el trabajo con mi cuerpo, me permitió conectar con mi deseo y empezar a vivir una vida mucho más alineada y conectada conmigo.
En el 2023, ya había vuelto a vivir a Alemania, me separé del papá de mi hijo y en el invierno berlinés, lejos de mi red de amigas y familia, tuve un episodio de Burnout.
Entiendo que muchos de los patrones que estaba trabajando, como la crítica interna, la auto-exigencia y la disociación, seguían presentes, solo que cambiaban la forma y la estrategia. Fue durísimo tocar ese lugar, pero siempre agradezco a mi cuerpo que me puso un límite (una vez más!).
Estos últimos 3 años la maestría para mí se convirtió en re-aprender a disfrutar. Y explorar al placer, como una medicina. Entender que sanar no es un camino lineal, donde tengo que exigirme y darlo todo, excavar y excavar en mi mierda y en mi historia, con un objetivo al que llegar, sino que es un proceso de toda la vida, en el cual ir cultivando la seguridad de estar en mi propio cuerpo, de permitirme descansar, pasarla bien, sin tener que rendir constantemente, sin tener que agotar mi energía y auto-postergarme por los demás. Y cómo cuando abordamos el trabajo con el trauma, comprendiendo estos ciclos de pendulación y sostén, y cultivamos recursos, todo cambia.
Si me preguntás qué es lo más importante para mi en este camino, sin dudas es haber desarrollado la capacidad de tratarme bien y de disfrutar la experiencia de estar en mi cuerpo. De dejar de ser un sorete conmigo misma. Y cuando lo soy, poder notarlo, y frenar. Hacer espacio. Hablar con esa parte mía con curiosidad y escuchar qué es lo que está necesitando.
Por eso para mí, la compasión es uno de los ejes en mi acompañamiento. La compasión y la aceptación radical de nuestras partes, entender que nada en nuestro sistema se desarrolla por error.
Acompañar a las mujeres a tratarse con más amor, a sentir que su cuerpo puede ser su casa y, a partir de ese trabajo, poder vivir una vida más conectada a su deseo y a su placer, es un honor enorme para mí. Me transforma completamente todos los días. Aprendo en cada sesión, en cada charla, y es una medicina para mi propio sistema nervioso.
Certificación en Sexología Somática — Institute of Somatic Sexology
Internal Family Systems Therapy (IFS), Nivel 1
Compassionate Inquiry — Formación Profesional con Dr. Gabor Maté
Mindfulness para la Ansiedad y el Miedo — Tara Brach
Tantra para mujeres y Método Sintotérmico Sofia Slobo Parisi
Acompaño a mujeres en sesiones 1:1 a reconectar con su potencia y disfrutar de su vida